Locura

Quiero escribir mi historia.

Una fina aguja es lo único que necesito para dejar libre mi esencia, que al tocar sutilmente mi dedo hace que ésta se escape lentamente, deslizándose por mi mano, buscando las finas líneas de mi cuerpo para fundirse finalmente con el suelo y descansar en paz. ¿Qué mejor tinta que mi propia sangre?

Cojo una inmacualda hoja en blanco y trazo líneas curvas que se entrecruzan, formando palabras que describen mi largo camino hasta llegar donde ahora me encuentro.

Hablan sobre mi principio, el dulce perfume de la Vida, sobre cómo poco a poco fui descubriendo lo que ésta me deparaba. Cómo mi infantil inocencia se vio manchada por el odio, la mentira, la falsedad, la crueldad.

Tantas veces me he encontrado perdida, intentando buscar una salida en los laberintos de la Vida que ni mil hojas de papel blanco me son suficientes para plasmarlas.

Pequeños párrafos van dedicados a la amistad y el amor, pero breve era el momento en el que la felicidad se dejaba ver, pues rápidamente ésta era sutituida por una nueva avalancha de negros sentimientos que de nuevo se cernían sobre mí.

Sigo escribiendo. Mi esencia cada vez tarda más en salir, queda poca, como tan poca vida mía queda por contar... sólo un poco más.

Sólo unas últimas gotas para firmar mi final.