Sí, soy malvada, lo reconozco.
Me gusta tratar al mundo como simples marionetas que se mueven al son de los hilos que manejo.
Me gusta doblegar a la gente a mi voluntad sólo susurrando palabras a su oído.
Hacer que hagan aquello que quiero sin que ellos se den cuenta, e incluso hacerles pensar que realmente lo hacen por propia iniciativa. Aunque yo sé que no es así.
Yo siempre estoy detrás. Siempre les manejo sutilmente. Les llevo por el camino que yo quiero.
Y no pueden escapar... porque cuanto más lo intentan, más acorto sus hilos, más despiadada y cruel soy con ellos, hasta que la final ceden, porque se dan cuenta de que yo soy más fuerte.
Así que... si quieres dejar de sufrir, déjate llevar por los hilos de mi conciencia. ¿Qué más da vivir la vida como yo quiero si la vas a asumir como propia? Quizás yo pueda darte la felicidad que por ti mismo no puedes alcanzar...
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