Se va deshaciendo... o eso creo, ese hilo que durante años me ha tenido atada a ti, a lo que hacías, a lo que pensabas, a lo que mirabas, oías o decías.
¿Qué pasó? ¿Te olvidaste de mí? ¿O fuí yo? Quizás ambos...
Cada día noto menos el contacto de ese hilo invisible para los demás, que podía llegar a apretarme hasta dejarme sin respiración si tú te alejabas de mí. Pensaba que podría llegar a matarme, por eso no te dejaba escapar.
Pero un día te fuiste. Dolía. Mucho. Durante mucho tiempo.
Hasta que una mañana decidí que debía ignorar ese hilo que me estaba matando poco a poco.
Hoy sólo roza mi piel. Es fino como el cabello, apenas soy capaz de sentirlo, sólo si pienso en él.
Hoy he decidido no querer sentirlo nunca más.
Hoy que cogido unas tijeras para partir en dos ese hilo y separarme de ti.
Hoy he acercado lentamente su filo cortante hasta tocarlo levemente.
Hoy... no he sido capaz de hacerlo, la mano me tiembla, el dolor vuelve.
¿Por qué?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada